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En casa nunca se habló mucho de Edgar debido a que mi abuela había quedado muy afectada. Cuando tenía entre 7 y 8 años, un día, al entrar en su dormitorio, le pregunté: “¿Quién es el del cuadro?” Era la misma imagen que hoy se muestra en las exposiciones. Cerca de una de las esquinas del cuarto, había también una postal enmarcada de un barco que es la que escribiera Edgar a mi padre. Escuetamente me contestó que se trataba de su hijo menor, “Tu Tío, que murió en el hundimiento del Titanic”. La localización de los restos del transatlántico en 1985, despertó la curiosidad de la familia y sobre el final, el destino nos sorprendió a todos: “El hallazgo de la valija de Edgar”.

Una velija del TITANIC

SKU: 978-987-47426-4-3
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